domingo, 19 de junio de 2011

El imaginario

En su libro Antropología del imaginario, Jean Jaques Wunenburger plantea la definición de imaginario como:

“Un conjunto de producciones, mentales o materializadas en obras, a partir de imágenes visuales (cuadros, dibujos, fotografías) y lingüísticas (metáfora, símbolo, relato), que forman conjuntos coherentes y dinámicos que conciernen a una función simbólica en el sentido de una articulación de sentidos propios y figurados.”

Además plantea el aspecto emocional del imaginario, y como el se involucra al sujeto en la construcción del mismo:

“Lo imaginario comprende un aspecto representativo y -en consecuencia verbalizado- y un aspecto emocional, afectivo, que implica al sujeto. Lo imaginario esta, entonces, más cerca de las percepciones que nos afectan, que de las percepciones abstractas que inhiben al esfera afectiva. Por otra parte, solo hay imaginario si un conjunto de imágenes y de relatos forman una totalidad más o menos coherente, que produce un sentido local y momentaneo.”

Esto podemos pensarlo relacionándolo con el papel que cumple el espectador al estar frente a una imagen, planteado por Jacques Aumont en el capitulo 2 de su libro La imagen:

“Las imágenes están hechas para ser vistas y teníamos que empezar por conceder una parte relevante al órgano de la visión. El movimiento lógico de nuestra reflexión nos ha llevado a verificar que este órgano no es un instrumento neutro, que se contente con transmitir datos lo más fielmente posible, sino que, por el contrario, es una de las avanzadillas del encuentro entre el cerebro y el mundo: partir del ojo conduce, automáticamente, a considerar al sujeto que utiliza este ojo para observar una imagen, y al que llamaremos, ampliando un poco la definición habitual, el espectador.

Este sujeto no puede definirse de modo sencillo y, en su relación con la imagen, deben utilizarse muchas determinaciones diferentes, contradictorias a veces: aparte de la capacidad perceptiva, se movilizan en ella el saber, los afectos y las creencias, ampliamente modeladas a su vez por la pertenencia a una región de la historia (a una clase social, a una época, a una cultura). En cualquier caso, a pesar de las enormes diferencias que se han manifestado en la relación con una imagen particular, existen constantes, en alto grado transhistóricas e incluso interculturales, de la relación del hombre con la imagen en general.

Este autor además plantea la dimensión iconico- verbal de lo imaginario:

“No todos los imaginarios dependen de los mismos soportes; incluyen dimensiones lingüísticas (relatos míticos, imágenes poéticas), pero también expresiones visuales (iconos religiosos, alegorías políticas, mapas geográficos, clichés, etc.), que componen una especie de textura icono-verbal, cuyas propiedad son difíciles de sintetizar debido a la heterogeneidad de los dos registros.”

Para mi tesina deberé abordar el concepto de imaginario para poder determinar como afecta en el espectador / realizador el imaginario existente, y, además, para poder definir las características del imaginario para confrontarlo con el concepto de arranquismo y ver luego si el arranquismo se convierte en vanguardia artística e imaginario de las ciudades contemporáneas.

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