¿Cual es la diferencia entre una inscripción realizada gracias a tener un aerosol, un fibron o un poco de tinta en la mano y una producción artísticas proyectada y elaborada? ¿Tienen los dos la misma validez expresiva o uno solo recae en el daño a la propiedad publica? Estos dos interrogantes abren la puerta para la reflexión.
La gente en la calle sabe distinguir entre un garabato hecho en una pared y una producción artística mayormente elaborada con inversión de dinero tiempo y creatividad. Los garabatos, o inscripciones callejeras tienden, a mi parecer, a ser un acto vandálico y crean sensación de suciedad abandono, desprolijidad y daño.
Se puede pensar en estos garabatos como la génesis para las producciones artísticas, o como una dialéctica entre acto vandálico vs arte. Seria bueno delimitar donde termina uno para empezar el otro, o si no existe una marcada separación entre los dos. Para esto deberíamos definir cual que es una expresión artística y cual no lo es.
Seria correcto pensar en la idea de proyecto que se encuentra asociado a la génesis del diseño grafico como disciplina y profesión. Diríamos entonces que las expresiones de carácter artístico poseen una proyección previa a la praxis de la misma, en cambio las expresiones que cubren los muros en forma de garabatos y de manera totalmente espontánea carecen de dicho proyecto, de una idea previa a su realización, pero principalmente carecen de técnica.
